El 55% del suelo presenta indicadores
de calidad compatibles con una muy alta productividad.Los mapas de aptitud son
claves para un desarrollo forestal sustentable.
En la actualidad ya casi no se
cuestiona la idea de que el aprovechamiento de la tierra debe realizarse
siempre sobre una base sustentable. En este sentido, en el análisis de
cualquier tipo de emprendimiento se torna necesario incorporar la noción de preservar
para las generaciones futuras una cantidad de recursos suficiente para que
puedan satisfacer sus necesidades. Consecuentemente, el uso que se haga de los
mismos no debe degradar progresivamente la tierra. Es indiscutible que la
política forestal, tanto a nivel mundial como local, debería girar alrededor del
concepto de sustentabilidad.
El año pasado se realizaron en la
ciudad de Neuquén las Jornadas de Salicáceas. En esa oportunidad el ingeniero
agrónomo Juan Manuel Mendía (*) y M. Serventi, alumno de la institución,
presentaron el trabajo "Evaluación del suelo para plantaciones de álamo en
el Valle Medio de Río Negro, República Argentina". En el estudio se señala
que "muchos cambios del aprovechamiento de la tierra causan una pérdida inicial
de los recursos; por ejemplo, cuando se desbroza el bosque para la agricultura
siempre se produce una pérdida del hábitat forestal y de fauna silvestre, así
como de suelo y de nutrientes acumulados". Estos efectos negativos
producto de ciertos manejos de la tierra, sumados a la idea de desarrollo
sustentable mencionada, ponen de manifiesto la trascendencia de analizar el
potencial del suelo antes de iniciar una actividad productiva. Al respecto,
Mendía destaca que no sólo hay que calcular si una zona es físicamente apta
sino también si es importante que esta tierra sea aprovechada de una manera
particular; por ejemplo, las zonas protegidas para conservar la biodiversidad o
para prevenir la invasión urbana en zonas rurales de calidad.
La evaluación de la aptitud de una
superficie conlleva generalmente responder dos preguntas básicas: cuáles son
las mejores superficies para poner en práctica un determinado tipo de
aprovechamiento de la tierra y cuál es el tipo de aprovechamiento más indicado
para una determinada superficie de tierra. De acuerdo con el trabajo presentado
por Mendía y Serventi, el procedimiento de evaluación se puede simplificar de
la siguiente manera:
1. Describir tipos de
aprovechamiento de la tierra que resulten prometedores
2. Determinar las necesidades
para cada tipo de aprovechamiento del suelo
3. Realizar los estudios
necesarios para trazar mapas de unidades de tierra indicando las cualidades
requeridas para una producción sostenida
4. Comparar las necesidades de
los tipos de aprovechamiento de la tierra con las cualidades de cada unidad de
tierra para definir una clasificación de aptitud de la misma.
El caso de Valle Medio
El cultivo del álamo en esta zona
del río Negro ocupa una superficie aproximada de 1.000 hectáreas bajo riego. La
disponibilidad de agua y de extensiones de tierra en la región resalta la
importancia de una elección de indicadores de calidad del suelo al planificar
las futuras localizaciones forestales en las áreas irrigadas. En el desarrollo
de una planificación forestal sostenible es necesario contar con mapas de
aptitud que indiquen para cada especie o cultivo seleccionado una estimación
del potencial en términos de rendimiento.
En el trabajo presentado por
Mendía y Serventi en las Jornadas de Salicáceas 2011 se incluyen los mapas de
indicadores de calidad del suelo y el mapa del índice de aptitud forestal para
el Populus canadensis cvI 214 (ver en recuadro un detalle de la construcción de
este índice). De acuerdo con los resultados obtenidos, más del 45% de la superficie
regable presenta indicadores de calidad de la tierra compatibles con una muy
alta productividad esperada para este cultivo. Más del 10% de los suelos poseen
una clase de aptitud alta (IAF 80-60%), cerca del 20% moderada (IAF 60-20%) y
algo más del 20%, baja (IAF < 20%).
En la publicación referida
también se muestra el rendimiento estimado a los diez años en áreas bajo riego
en la zona en cuestión. En términos de volumen maderable, para el área de Valle
Medio el potencial maderable es de 7 millones de mv a la edad de diez años y
considerando una afectación de 17.000 hectáreas (clases muy alta y alta).
Las clasificaciones de aptitud
del suelo para un uso determinado con pronóstico de rendimiento son un paso
importante para la toma de decisiones en términos de proveer un soporte técnico
y económico para determinar el potencial maderable de un área.
(*) Titular de la cátedra Manejo y Conservación de Suelos
de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue.
Fuente: Río Negro